No sube o pesa
Es la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera.
Ver fichaUn golpe de furgoneta, un intento de robo o veinte años de agua en el borde de abajo. Cuando una lama se dobla o se pica, la persiana empieza a rozar, va a tirones y termina saliéndose de la guía. La buena noticia: casi nunca hay que cambiar el cierre entero.
A veces se ve a simple vista. Otras, lo que notas es que la persiana ha empezado a ir mal.
Las lamas son los perfiles de acero o aluminio que forman la persiana. Van engatillados uno dentro de otro, de manera que la chapa puede enrollarse sobre el eje. Ese engatillado es también lo que permite sustituir una lama concreta sin desmontar el cierre entero.
Cuando una lama se dobla, deja de deslizar bien por la guía. Al principio solo roza y hace ruido; después la persiana va a tirones, se desgasta el carril y acaba saliéndose. Por eso una lama doblada que se deja meses sale bastante más cara que si se cambia a tiempo.
No todas las lamas valen para todas las persianas. Esto es lo que se mira.
La lama ciega es chapa cerrada y da la máxima protección visual. La microperforada lleva pequeños agujeros que dejan ver el escaparate con el local cerrado. La de ballesta o varilla es la más abierta de todas.
Al sustituir hay que respetar el mismo tipo y el mismo perfil, o el cierre no engatillará bien ni enrollará igual.
Poner lamas más gruesas de las que había cambia el peso total de la persiana, y el peso es justo lo que compensan los muelles del eje. Si se cambian muchas lamas por otras distintas, hay que revisar el equilibrio del cierre.
En persianas de treinta o cuarenta años es normal que el perfil original ya no exista. No es un problema: se busca el equivalente actual o se adapta la pieza para que encaje y quede bien.
Lo que no tiene sentido es que te digan que hay que cambiar la persiana entera solo porque no encuentran el recambio.
Cuando la chapa está oxidada de arriba abajo o hay tantas lamas dañadas que habría que cambiar media persiana, sustituir el cierre completo sale más a cuenta.
En ese caso te lo explicamos con la persiana delante y te damos las dos opciones por escrito para que decidas tú.
Es un trabajo de taller hecho en la calle: hay que abrir la persiana por arriba y volver a montarla.
Con el cierre en movimiento se ve dónde roza y dónde ha perdido forma. A veces la que se ve doblada no es la única tocada.
Para desengatillar hay que llegar al eje y sacar las lamas por su sitio, no a la fuerza. Aquí es donde se nota que se ha hecho otras veces.
Se montan las nuevas, del mismo perfil, y se comprueba el carril: si el golpe también deformó la guía, se endereza o se cambia, porque si no la lama nueva volverá a rozar.
Se vuelve a montar, se revisa el equilibrio del cierre y se prueba varias veces delante de ti. Factura con los 5 años de garantía en trabajo y materiales.
Casi todo el mundo intenta lo mismo, y casi siempre sale más caro.
Una lama doblada, por sí sola, casi nunca es una urgencia: es un trabajo que se puede programar. Lo que sí urge es cuando esa lama ha dejado el cierre inservible o el local desprotegido.
Y hay un caso intermedio que conviene no estirar: la persiana que se atasca siempre en el mismo punto. Cada vez que se fuerza, el daño se extiende a las lamas contiguas y al carril, y una reparación pequeña se convierte en una grande.
Cada avería tiene su ficha, con lo que suele fallar y cómo se resuelve.
Es la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera.
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Ver fichaEs el peor momento posible y lo sabemos: llegas, te encuentras el cierre reventado, el local abierto y la cabeza en veinte sitios a la vez.
Ver fichaMuelles, eje, guías, flejes, cerraduras, motor y mantenimiento preventivo: la página general del servicio de reparación.
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Sí. Las lamas van engatilladas una a una, así que se puede desmontar hasta la dañada y sustituir solo esa, o las que estén tocadas. No hace falta cambiar la persiana entera.
Buscamos el equivalente actual o adaptamos la pieza para que encaje y trabaje bien. Es una situación muy habitual en cierres de treinta o cuarenta años y tiene solución.
Si la persiana está pintada o muy envejecida, el color de la lama nueva puede no coincidir del todo. Se busca el acabado más parecido y, si te importa la estética, te decimos las opciones antes de montar nada.
Puede afectar si se cambian muchas o si las nuevas son de distinto espesor, porque cambia el peso del cierre y los muelles están calculados para un peso concreto. En ese caso se revisa y se ajusta la tensión.
Cuando la chapa está oxidada en general o hay tantas lamas dañadas que casi es media persiana. Te damos las dos opciones por escrito y decides tú, aunque a nosotros nos interese más venderte una nueva.
Una foto por WhatsApp del cierre entero y de la zona dañada nos ahorra la mitad del trabajo.
Se cambian solo las dañadas. Llámanos y te decimos qué hace falta y qué cuesta.