Cambio de muelle
El muelle de compensación es la pieza que hace que un cierre de cientos de kilos suba con dos dedos.
Ver fichaEs la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera. O sube un palmo y se queda ahí. Aquí te contamos qué suele ser, qué puedes comprobar tú en dos minutos y, sobre todo, qué no debes hacer.
No todas las persianas que no suben tienen la misma avería. Fíjate en cómo se ha portado la tuya.
Una persiana metálica bien equilibrada sube prácticamente sola: el peso de la chapa lo compensan unos muelles que están dentro del eje, y por eso un cierre de doscientos kilos se levanta con dos dedos. Cuando eso deja de pasar, es que algo de ese sistema ha fallado.
La diferencia entre una avería y otra está en los detalles: si pesa desde hace semanas o de golpe, si sube recta o torcida, si se queda a la misma altura siempre, si hizo un ruido seco el día anterior. Contarnos eso por teléfono nos ahorra media visita.
Despliega la que más se parezca a lo tuyo.
Dentro del eje hay uno o dos muelles en tensión permanente que hacen de contrapeso. Con los años y los ciclos se fatigan hasta que uno parte, muchas veces con un golpe seco que se oye desde la calle.
A partir de ahí la persiana pesa lo que pesa de verdad. No es que vaya dura: es que se ha quedado sin el sistema que la sostiene, y por eso también puede caer de golpe si alguien la fuerza.
Los flejes son las cintas de acero que unen la parte alta de la persiana con el eje. Si uno se parte, el cierre deja de tirar por igual: sube torcido, se descuelga por un lado y se sale de la guía.
Suele avisar: días antes la persiana empieza a subir un poco torcida o hace un ruido raro al llegar arriba.
Un golpe de furgoneta, una bajada de golpe o un carril deformado bastan para que una lama se salga. Cuando ocurre, la persiana se atasca justo en ese punto, y cuanto más se insiste en forzarla, más lamas se doblan.
Aquí la reparación es rápida si se coge a tiempo: recolocar, enderezar el carril y revisar si alguna lama ha quedado dañada. Si se fuerza durante días, acaba en cambio de lamas.
Parece una tontería, pero pasa más de lo que crees, sobre todo en cierres partidos o con pestillos de suelo a los dos lados. Se abre la cerradura central y se olvida uno lateral, y la persiana no sube ni a tiros.
Mira los dos extremos de la lama inferior antes de forzar nada. Si es eso, te acabas de ahorrar una visita.
Cuando la guía acumula suciedad, pintura y humedad, o los rodamientos están secos, la persiana empieza a ir a tirones y a hacer ruido. Ese es el aviso previo: si se deja pasar, termina atascándose del todo.
Se resuelve con limpieza de guías, engrase, revisión de rodamientos y ajuste de la tensión.
Si el cierre es automático, la avería puede no estar en la persiana: condensador, final de carrera descolocado, centralita, cuadro de maniobra o, simplemente, las pilas del mando.
Prueba primero con el pulsador de pared: si con él funciona, casi seguro son los mandos. Y si no responde nada, no insistas dándole al botón: el motor puede estar forzando contra un cierre bloqueado.
Siempre en el mismo orden: primero saber qué es, después decirte lo que cuesta, y solo entonces tocar.
Se comprueba el eje, los muelles, los flejes, las guías, la cerradura y, si es motorizada, toda la maniobra. Muchas averías que parecen graves son un fleje o una guía.
Te decimos qué tiene, qué hay que sustituir y cuánto cuesta, por escrito y sin compromiso. La visita de valoración no se cobra.
Muelle, eje completo con poleas nuevas, flejes, carril o lamas. Llevamos material propio, así que buena parte de las averías se resuelven en la misma visita.
No basta con montar la pieza: hay que reequilibrar el cierre para que vuelva a subir con dos dedos. Se prueba contigo delante y se entrega factura con los 5 años de garantía.
Casi todas las averías caras que vemos empezaron siendo baratas y se estropearon aquí.
Si tienes el comercio cerrado y no puedes abrir, es una urgencia y la tratamos como tal: el objetivo es dejarte el local operativo, aunque sea con una reparación provisional mientras llega la pieza definitiva.
Y hay un caso en el que no es solo una molestia, sino un riesgo: cuando la persiana ha perdido el contrapeso. Un cierre metálico pesa cientos de kilos y, sin muelles, si alguien lo mueve puede venirse abajo. En esa situación lo correcto es dejarla como está y llamar.
Cada avería tiene su ficha, con lo que suele fallar y cómo se resuelve.
El muelle de compensación es la pieza que hace que un cierre de cientos de kilos suba con dos dedos.
Ver fichaEs el peor momento posible y lo sabemos: llegas, te encuentras el cierre reventado, el local abierto y la cabeza en veinte sitios a la vez.
Ver fichaUn golpe de furgoneta, un intento de robo o veinte años de agua en el borde de abajo.
Ver fichaMuelles, eje, guías, flejes, cerraduras, motor y mantenimiento preventivo: la página general del servicio de reparación.
Ver reparaciónPulsa en cada pregunta para ver la respuesta.
No es buena idea. Si el muelle está roto, el cierre no tiene contrapeso y puede caer de golpe. Además, al tirar a mano de una persiana descompensada es fácil sacarla de la guía y convertir una reparación sencilla en una cara.
Depende de la avería: no es lo mismo recolocar la persiana en la guía que cambiar el eje entero con muelles nuevos. Vamos, lo miramos y te damos precio cerrado antes de tocar nada. La visita de valoración no te cuesta nada.
Muchas veces sí, porque llevamos material propio. Si hace falta una pieza especial que no tenemos, dejamos el local cerrado y seguro con una reparación provisional y volvemos a terminar en cuanto llega.
Los cierres motorizados llevan un desbloqueo manual precisamente para eso. Si el tuyo lo tiene y sabes usarlo, puedes abrir. Si no sabes dónde está o notas que la persiana se resiste, no insistas: llámanos.
Sí, tenemos servicio de urgencias todos los días. Llama al 621 038 420 y te decimos en cuánto podemos estar ahí.
Si el comercio está cerrado y no puedes abrir, mejor llama directamente al 621 038 420.
Si pesa más de lo normal, forzarla acaba en una avería más cara. Llámanos y lo vemos hoy.