No sube o pesa
Es la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera.
Ver fichaEl muelle de compensación es la pieza que hace que un cierre de cientos de kilos suba con dos dedos. Es también la que más se rompe y la que no se debe tocar sin herramienta específica. Aquí te explicamos qué hace, por qué revienta y cómo se cambia.
Está dentro del eje, no se ve desde la calle y es lo que sostiene toda la persiana.
Una persiana metálica es una sucesión de lamas de acero que se enrollan sobre un eje alojado en la parte alta del hueco. Ese eje lleva dentro uno o dos muelles helicoidales en tensión permanente, y su trabajo consiste en compensar el peso de la chapa: cuanto más baja la persiana, más se tensan, y al subirla devuelven esa energía.
Gracias a eso, un cierre que puede pesar doscientos kilos o más se levanta con una mano. Cuando el muelle parte, esa ayuda desaparece de golpe. La persiana no "va dura": es que por primera vez estás notando su peso real.
Y ese es el motivo por el que un muelle roto no es solo una incomodidad. Sin contrapeso, si alguien mueve la persiana, esta puede bajar de golpe. Por eso el trabajo se hace con herramienta específica y por eso no es un apaño de aficionado.
Rara vez es mala suerte. Casi siempre es una de estas.
Un muelle no se mide en años, se mide en ciclos: cada subida y cada bajada cuenta. Un comercio que abre y cierra dos veces al día hace muchos más ciclos que un almacén que abre una vez a la semana.
Por eso en locales de calle con cierre a mediodía los muelles duran menos, aunque la persiana parezca nueva por fuera.
Un eje seco trabaja peor: los rodamientos se agarrotan, el muelle sufre más de lo que le toca y el desgaste se dispara. La norma UNE 85635 recomienda revisiones periódicas en cierres de uso comercial e industrial precisamente por esto.
Una revisión al año con limpieza, engrase y comprobación de tensión evita la mayoría de las roturas.
Si en su día se montó un muelle que no correspondía al peso y a la altura reales del cierre, trabaja siempre forzado y se rompe antes. Ocurre cuando se ha reparado con recambios genéricos.
También pasa si la persiana se ha modificado: añadir lamas, cambiar a una chapa más gruesa o poner una lama de refuerzo cambia el peso y descuadra el cálculo.
Forzar la persiana cuando está atascada, bajarla de golpe repetidamente o un intento de robo con palanca someten al eje a esfuerzos para los que no está pensado.
Si el cierre se ha atascado y se ha insistido durante días, es bastante habitual que además del atasco aparezca el muelle tocado.
No es cambiar una pieza: es volver a equilibrar todo el cierre.
Antes de tocar nada hay que dejar el cierre en posición segura y liberar la tensión del eje con herramienta específica. Es la parte del trabajo donde la gente se hace daño cuando lo intenta por su cuenta.
Ancho, alto, tipo y espesor de lama. Con eso se calcula el muelle que corresponde al peso real de tu persiana, no el que más se parezca.
Se cambian los dos muelles, no solo el que ha partido: el otro tiene los mismos ciclos y romperá pronto. Si las poleas, los rodamientos o los flejes están gastados, se sustituyen en la misma intervención. En cierres muy castigados suele salir mejor cambiar el eje completo.
La persiana tiene que quedar de forma que suba con poco esfuerzo y se quede quieta a media altura sin caerse ni subirse sola. Se prueba contigo delante y se entrega factura con los 5 años de garantía.
Esta es la avería en la que más lesiones y más destrozos hemos visto por intentar apañarlo.
Un muelle roto casi siempre es urgente, y no solo porque te deje el negocio cerrado. Mientras la persiana esté sin contrapeso hay un riesgo real de caída, sobre todo si está a media altura o si por la zona pasa gente.
Si el cierre está abajo y el local cerrado, al menos no hay peligro inmediato, pero tampoco puedes abrir. Si está arriba o a medias, el local queda sin protección. En los dos casos la respuesta es la misma: llamar y no tocar.
Cada avería tiene su ficha, con lo que suele fallar y cómo se resuelve.
Es la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera.
Ver fichaEs el peor momento posible y lo sabemos: llegas, te encuentras el cierre reventado, el local abierto y la cabeza en veinte sitios a la vez.
Ver fichaUn golpe de furgoneta, un intento de robo o veinte años de agua en el borde de abajo.
Ver fichaMuelles, eje, guías, flejes, cerraduras, motor y mantenimiento preventivo: la página general del servicio de reparación.
Ver reparaciónPulsa en cada pregunta para ver la respuesta.
Los dos. El que no ha roto lleva exactamente los mismos ciclos que el que sí, así que cambiar solo uno es garantizarse una segunda avería a corto plazo, con otra visita y otro cierre parado.
No siempre. Si el eje, las poleas y los rodamientos están en buen estado, se sustituyen solo los muelles. Cuando el conjunto está muy castigado, cambiar el eje completo con muelles y poleas nuevas sale mejor que ir pieza a pieza.
Depende del tamaño y del peso del cierre, y de si hay que tocar solo el muelle o el eje completo. Vamos, lo medimos y te damos precio cerrado por escrito antes de empezar. La visita de valoración no se cobra.
Suele avisar: la persiana empieza a pesar un poco más de lo normal, sube más lenta o algo torcida, o hace un ruido metálico seco al llegar arriba. Si notas eso, una revisión a tiempo es mucho más barata que una urgencia.
No. Cada maniobra con un muelle roto castiga el eje, los flejes y las guías, y además existe riesgo de caída. Déjala como está y llámanos al 621 038 420.
Dinos el ancho aproximado del cierre y qué ha pasado. Si el local está cerrado, mejor llámanos.
No la fuerces ni la manipules. Llámanos y vamos con la herramienta adecuada.