No sube o pesa
Es la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera.
Ver fichaEs el peor momento posible y lo sabemos: llegas, te encuentras el cierre reventado, el local abierto y la cabeza en veinte sitios a la vez. Lo primero es dejar el negocio cerrado y seguro. Lo segundo, que tengas los papeles que te va a pedir el seguro.
El orden importa, sobre todo si vas a dar parte al seguro.
Antes de arreglar nada hay una parte que no podemos hacer nosotros y que te conviene resolver bien, porque de ella depende que el seguro te cubra: la denuncia y las pruebas. Si se repara primero y se documenta después, te quedas sin fotos de cómo estaba.
Nuestra parte empieza justo después: dejar el local cerrado y seguro el mismo día, aunque la pieza definitiva tarde en llegar, y darte una factura desglosada con todo lo que se ha hecho.
Saber por dónde entran es lo que permite reforzar el punto correcto.
Se hace fuerza con una barra por el borde inferior del cierre para levantarlo lo justo y colarse. La lama de abajo queda doblada y muchas veces las guías, deformadas por los lados.
El refuerzo aquí va por los anclajes al suelo y por la rigidez de la lama inferior.
Se ataca directamente el bombín o el pestillo. En cierres antiguos, con cerraduras de décadas, es cuestión de poco tiempo.
Se sustituye por una cerradura de cilindro y, según el caso, se pasa a cerrar por los dos laterales en vez de por un único punto central.
Se fuerza un lateral hasta que la chapa sale del carril y se crea un hueco. Suele acabar con varias lamas dobladas y el carril abierto.
La reparación pasa por enderezar o sustituir el carril y cambiar las lamas dañadas. Si son muchas, se valora el conjunto.
En cierres de chapa fina se llega a cortar directamente el material. Cuando ocurre, el arreglo es sustituir las lamas afectadas, y es el momento de plantearse si el espesor de la persiana es el adecuado para ese local.
La prioridad es que puedas cerrar hoy. Lo demás viene después.
Un local que no se puede cerrar es una urgencia. Llama al 621 038 420 y te decimos en cuánto podemos estar ahí, con hora concreta.
Si la pieza definitiva tarda en llegar, se hace una reparación provisional que deje el local cerrado y protegido, y se vuelve a terminar cuando llega el material.
Cerradura nueva de cilindro, refuerzo de los anclajes al suelo, enderezado o sustitución de guías y cambio de las lamas afectadas. Solo lo dañado, no la persiana entera si no hace falta.
Con el desglose que pide la aseguradora: qué estaba roto, qué se ha sustituido y qué se ha hecho. Y con la garantía de 5 años en el trabajo y los materiales.
Aquí los errores no cuestan una avería más cara: cuestan que el seguro no te cubra.
Un cierre forzado deja el negocio expuesto: el género, la caja, los equipos y, si hay vivienda encima, también los vecinos. Mientras el local no se pueda cerrar, la urgencia es máxima.
Hay además un motivo que muchos comerciantes descubren tarde: algunas pólizas exigen que el establecimiento quede debidamente cerrado tras el siniestro. Dejarlo abierto una noche más puede complicar la cobertura. Consúltalo con tu aseguradora, pero mientras tanto lo prudente es cerrar.
Cada avería tiene su ficha, con lo que suele fallar y cómo se resuelve.
Es la llamada que más recibimos, y casi siempre a primera hora de la mañana: llegas a abrir, metes la llave, tiras del cierre y no hay manera.
Ver fichaEl muelle de compensación es la pieza que hace que un cierre de cientos de kilos suba con dos dedos.
Ver fichaUn golpe de furgoneta, un intento de robo o veinte años de agua en el borde de abajo.
Ver fichaMuelles, eje, guías, flejes, cerraduras, motor y mantenimiento preventivo: la página general del servicio de reparación.
Ver reparaciónPulsa en cada pregunta para ver la respuesta.
Sí, es de los avisos a los que damos prioridad. Llama al 621 038 420: la prioridad es que el local quede cerrado y seguro cuanto antes, aunque haya que hacer una reparación provisional.
Sí, con el desglose detallado de lo que estaba dañado y de lo que se ha sustituido, que es lo que suele pedir la aseguradora. Nosotros no tramitamos el parte: eso lo haces tú con tu compañía.
Normalmente no. Las lamas van engatilladas una a una, así que se pueden cambiar solo las dañadas. Solo se plantea sustituir el cierre completo cuando el destrozo es tan grande que repararlo saldría más caro.
Depende de por dónde forzaron. Los más habituales son reforzar los anclajes al suelo para que no puedan levantar el cierre por abajo, pasar a cerradura de cilindro y cerrar por los dos laterales en vez de por un punto central. Te lo decimos con el cierre delante.
Sí, tenemos servicio de urgencias todos los días del año. Un local abierto de madrugada no puede esperar a la mañana siguiente.
Si el local ha quedado abierto, no uses el formulario: llama directamente al 621 038 420.
Vamos con prioridad para dejarte el local cerrado y seguro hoy mismo.